E yagé, ambiwaska o ayahuasca, es una preparación de plantas medicinales sagradas. Las comunidades usan el yagé o ambiwaska (conocido en el mundo con el nombre de ayahuasca) como una práctica espiritual, curativa y de resistencia.
Mujeres, hombres y niños participan en ceremonias de yagé para fortalecerse espiritualmente, para conocerse y enfrentar los retos de la vida siendo mejores personas. Algunos comuneros y comuneras recurren a la medicina del yagé y al servicio de los taitas solo cuando padecen de una enfermedad o frente a problemas graves aparentemente irresolubles.
Las tomas de yagé ayudan también a sanar traumas individuales y colectivos (por ejemplo, trastorno de estrés postraumático y depresión en terminología occidental) causados por los horrendos crímenes que nuestras comunidades han sufrido y siguen sufriendo a razón del conflicto armado.
La aceptación de un camino de curación espiritual por parte de seguidores y seguidoras de «la medicina del yagé» es una de las razones principales por las cuales, a pesar de haber sufrido tremendamente durante medio siglo de guerra, nuestras comunidades han demostrado en múltiples ocasiones, su firme compromiso con la paz y la reconciliación.
A través de ceremonias de yagé realizadas por reconocidos taitas mayores, las víctimas y los ex-combatientes de los grupos armados legales e ilegales están aprendiendo a reconciliarse y unirse como comunidad. Llamamos a esto: reconstrucción del tejido social.
Niños y niñas participan en las ceremonias para sanar traumas de guerra y ganar autoestima, confianza y fortaleza espiritual. Esto los y las prepara para enfrentar una sociedad en la que, aún hoy, hablar un idioma indígena no es una ventaja sino un motivo de discriminación.

